El reloj de Baelo Claudia

En la ensenada de Bolonia (Cádiz) se encuentran las ruinas de la antigua ciudad romana de Baelo Claudia. La visita recorriendo el trazado de sus calles, entre lo que antes fueron templos, teatro, foro y factorías de garum, da una idea muy clara de cómo debió ser la vida cotidiana hace dos mil años en la zona. También los objetos rescatados, incluido un reloj de sol de los mejores conservados de la época Alto Imperial. La pieza se expone actualmente en el Museo Arqueológico Nacional, en Madrid. El reloj, de tipo esférico, fue construido en la ciudad de Roma durante el siglo I d.C. Está tallado en una única pieza de mármol y presenta varios elementos ornamentales, como las patas en forma de garras que lo sostienen. Una vez en Baelo Claudia, se piensa que debió ubicarse en una zona pública, posiblemente el foro.

Reloj de Baelo Claudia (Museo Arqueológico Nacional)
Reloj de Baelo Claudia (Museo Arqueológico Nacional)

La mecánica del scaphe hemisphaerium es muy simple: la luz entra por un agujero practicado en la parte superior del reloj y se proyecta en la superficie labrada en su interior (el limbo). Para lograr un haz más fino, el agujero está practicado en una pieza metálica que cubre la parte superior. Conforme el día avanza, el punto iluminado se desplaza de oeste a este, trazando el recorrido del astro de forma invertida sobre la hemiesfera. De ahí el nombre de «espejo» que se le daba a este reloj en época romana. Unas líneas verticales talladas en él determinan la hora solar: prima, secunda, tertia… Hay que recordar aquí que las horas romanas no tenían la misma duración durante todo el año, sino que dividían el periodo diurno en doce partes, de modo que en invierno eran mucho más cortas que en verano. Por otro lado, según iba transcurriendo el año, la altura del sol sobre el horizonte también variaba, estando a mediodía más alto en verano que que en invierno. De la misma forma que sucede con las horas, su proyección en el reloj también se desplazaba de forma especular. Por ello figuran en él tres líneas transversales que marcan el equinoccio y los solsticios.
Me he dejado para el final una última consideración. Los relojes de sol de este tipo dependen fuertemente de la latitud geográfica. Un reloj construido el Roma, como es el caso, presenta un error sistemático en las inmediaciones de Tarifa, con 5º de diferencia. Esto no debe sorprendernos, ya que la obsesión por la exactitud en la medida del tiempo es un vicio relativamente reciente en nuestras sociedades. Como muestra, la referencia de Plinio al primer reloj en Roma, que se mantuvo 99 años a pesar de dar una hora incorrecta por dicha razón.

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